viernes, 28 de noviembre de 2014

El otro

Esa tarde hacía frío, las nubes engordaban sus egos y los árboles las acariciaban. El colectivo parecía escaparse de su sombra y por mera casualidad logré alcanzarlo. Caminando ya en él, con el zigzag propio de caminos tortuosos, me senté en uno de los asientos que parecía querer succionarme.  Adelante mío, un payaso de unos cincuenta y tantos años, luchaba con sus globos que parecían enredárseles entre las manos, amenazando irse lejos.  Una señora de alhajas múltiples maldecía el clima, el ruido y la corrupción;  un niño lloraba.

De repente, entre la muchedumbre, un susurro pareció zumbar en mi oído, era de un tono especialmente agudo y molesto. Al principio no podía comprender el mensaje, eran solo intentos de construcciones, pero gradualmente comenzaba a captar las frases, quizás absurdas, quizás dramáticas. Pasadas ya varias cuadras de viaje, pudimos entablar una conversación  casi amena. Hablamos de nuestros días, del tedio que producía nuestro caminar añejo, nuestro rozar simbólico.
Pude darme cuenta que el sujeto estaba justo detrás de mí, su voz era exacta, infalible. Así todo, decidí no darme vuelta, jugar a imaginarme su apariencia, sus pestañas. Creía que podría quizás ser una suerte de encanto sin rostro, o una mujer tal vez; trabajaría en una tienda, un banco, o vendiendo estampitas. <<Definitivamente es esbelta>>  con alargadas uñas casi rozando mi nuca. <<No, no, es un viejo mezquino, ese de la vuelta que les grita enfurecido a los niños del barrio que pisan su césped>>.

En medio de tantas conjeturas, un llanto rotundo invadió el espacio. Las lágrimas eran tan mayúsculas que el colectivo parecía inundarse, enojando así a las señoras de tapados largos, que fruncían el ceño. El sujeto en cuestión ya no hablaba, solo lloraba a chorros y mi parálisis era tal que no podía voltear y brindar consuelo, solo sentía como mis tobillos se sumergían. Súbitamente el temporal cesó, la gente por fín podía sacar sus periódicos o anotaciones de venta, aunque las quejas perduraron por unos cuantos minutos.


El ruido del timbre retumbó feroz en las ventanillas y tímpanos, quería voltearme para observar al transeúnte que me abandonaba, pero a pesar que mi intriga era inmensa, no pude más que mirar el reflejo del vidrio, reflejo que no era más que todas mis conjeturas juntas; un rostro, cientos de rostros, cada uno me miraba fijamente; me señalaban dedos alargados que cada vez se estiraban más y más y más. Sus ojos, esos locos húmedos, eran quizás honestos pero aborrecibles, clavaban sus aguijones fuerte, dolían ácido.  Sus pies, sus cientos de pies,  se deslizaban veloz para esconder la vergüenza toda, ese inmenso monstruo que nosotros habíamos alimentado durante tantos años.  

sábado, 22 de noviembre de 2014

Cantata de los ocho pétalos

Nos importa un pito tu manera de concebir el mundo
creemos que tal vez si pensaras distinto no cambiaría nada
porque igual sos sólo un pedacito de algo humano
no te creas mucho más que eso

.......................


De todas maneras camina por la calle
hacete el que mirás los cielos
y contemplas cuan lindas están las guirnaldas hoy 
mira, ahí esta doña Eulalia 
saludala con esa sonrisa tuya característica
decile que está todo bonito
mentile un poco en la cara

Camina un poco más
topate con la calle España 
donde dejaste estancados los días pasados
mirate en los espejos de los edificios
que son miles
mirate, mirate, mirate
porque no te vas a reconocer ni un poco


Contale a las sombras lo solo que estas
las viejas están acostumbradas
suelen conmemorar tantos desasosiegos
que uno más las hará reír 



Camina, camina un poco más 
he dicho
encontrate en las diagonales de todos los parques
esos a los que antes les tarareabas 
y mirate
mirate como estás
desintegrado,
te hundís 
te hundís en el césped 
Y si, era obvio -susurran los que pasan- 
ese gran dios estaba perdido hace rato
le robaron la brújula 
y todavía pretendía estar en el edén 




Abrí la ventana
fijate como todo está ahí todavía
todo en su lugar
como debe
abrí bien grandes los ojos 
y absorbe todo 
por cada pedacito de pupila que aún te queda
contamina tu ser
total no importa
porque sos eso
he dicho
un pedacido de algo humano





domingo, 9 de noviembre de 2014

Improvisación

Hoy quise escribir un poema
caminaban sobre mi cabeza
tu último mensaje
los remolinos de las habladurías
y unos cuantos melodramas
que estaban ahí
para reproducir el casette



Vos decís que sentiste
eso que la gente llama
extrañar
como una cosquillita
en la parte superior
de la súplica
entre el fuimos y el no somos
donde los peatones caminan
por los árboles
buscando y buscando
pero sin encontrar ni un comino



Leí por ahí que Ontología
era la metafísica que estudia
lo que -existe-
cosa difícil para la pobre
cómo descifrar entre los peces
si alguno quizás -no es-
y esta ahí
nadando, haciéndose el distraído
entre los dorados y las anguilas



De todas maneras se
que tu nombre -es-
aunque me haga el desentendido
está ahí siendo
resonando
entre mis papeles
entre el desorden de mi pieza
que te nombra un poco
todo el tiempo


Y acepto
que si  tal vez te dudé
fue para que te quedes
un poco más acá
entre los síntomas
del día


Hoy quise escribir un poema
te puse a vos en el título
con unas cuantas
decoraciones capciosas
mientras te miraba entre letras
vos me espiabas un poco también
sonreías tímidamente
y  me decías
que era grande
como
el sol
decías






sonreí también
efectivamente



sábado, 1 de noviembre de 2014

Yapeyú

Tal vez así está bien,
atrapar los espacios
ahí
entre nuestras rodillas


Sostengo que tu piel es infinita
que ese enrollarnos entre las sabanas
no era en vano
y que cuando me atrapabas
por detrás
estaba bien
¿si-no-qué?



El vientito esquivaba tu cuerpo
se depositaba en mis manos
el desgraciado
pero estaba bien 
eso decíamos



Y ahora pienso en el beso,
que por estos tiempos
de suicidios involuntarios,
 no pude darte
pero aunque me aleje de a poquito
te tengo atrapada
en un bolsillo de mi camisa
tener es mucho
¿no?
pero te arranque un pedacito
cuando mirabas distraída por la ventana
y aquí te tengo
para agarrarte un piecito
aunque te de cosquillas
y patalees



Acá te beso
y te apaciguo
entre los gorriones
o las nubes que caen
Acá nos tenemos, eso quiero pensar
y si no
de cualquier manera
tal vez así
todo está
                [bien]