(Las siete) esa hora justa,
uno nunca se pregunta tanto
simplemente se da cuenta.
La tarde empieza a teñirse tímidamente
por lo que uno, entre la desesperación,
agarra tazas de café y galletitas insípidas.
La casa a esa hora tiende a estar un poco confusa,
las luces no saben si iluminar o no,
las ventanas se abren y cierran a cada rato
y los felinos dan vueltas y vueltas
porque tienen hambre
y están cansados de la indiferencia
Entonces entre revolver y revolver
uno se piensa un poco, tirado por algún rincón
(las piernas ¡cómo se estiran y estiran!)
y malgasta los sorbos
tratando de ahogarse solo
mientras la mermelada, hija de la chingada,
está ahí observando con su cara de Frutilla light
haciéndole compañía a los panes y a todas las cosas de la casa
que tienen mas entidad que uno
porque son las siete
y la noche
ahí casi apuñalándo
"Por el pasado somos"
se inscribe en las paredes,
pero cada vez suena mas ajeno y crudo
como un poco de piedad
escupida en la cara
Continuo mirando por la ventana,
cómo juegan los niños,
¡qué ganas!
acá, un poco lejos de ese ritmo,
todo está heladísimo y quieto.
Me quedo dormido
cuánta noche de repente
y son las siete
aunque no parezca