parecía que venían por nosotros
para apoderarse de nuestras pobres almas
como vampiros
o bancos internacionales
o como calor de siesta riojana
todo era suciedad,
las paredes exhalaban cólera
y tu llanto sobre el mío no se explicaba
a no ser que hastío
o descuido
o sutil manera de decir
que todo duele un poco más después de las doce
con una botella en la mano
y la mirada perdida
quien sabe por donde
el sexo huele a entierro
las mañanas no son dulces como duraznos
y tus ojos tristes pobres
inundados
llenos de humo y tabaco
maldecidos por cien brujas y un loco
así todo
aunque la merienda sabe tanto a lunes
aunque los sinsabores son moneda corriente en la casa
yo se
que al fin y al cabo
esto no es más que un cuadro
un triste y apasionante cuadro
que como tal
es una muestra más
ubicada en la antesala del verano,
el nuestro.