martes, 9 de septiembre de 2014

Palabras para una extraña en el colectivo

La suerte está echada – gritó un pasajero desde los últimos asientos-
no es que no te sienta mi hermana, nada de eso
es que somos de familias distintas ¿viste?
Además yo voy a Godoy cruz
y vos quien sabe,
quizás te equivocaste y estas yéndote lejos
desencontrándote con esa niña que te espera en la plaza
pero eso no hace nuestra lejanía ¿no?
al menos no debería


Porque  te miro y pienso en darte mi mano
–no sea usted tan formal susurran-
Leerte todos los poemas que esta noche me han regalado
Abrazarte –no por pagarme el boleto, no me malinterprete -
Abrazarte y decirte hermana, te quiero
porque somos casi siameses que se dan la espalda
Y no se ven
pero estamos ahí uno al lado del otro

Abrazarte porque compartimos algo
aunque de ese algo sepamos poco
Y ese desasosiego cotidiano
típico de cuando se viaja en colectivo

Porque los arboles también se abrazan
solo que lo disimulan y esperan a la noche,
cuando la gente está durmiendo, o borracha
o enamorada
Entonces ahí se abrazan
y quizás tengamos que seguir el ejemplo


Porque somos esto, porque aunque vos este ahí
tan sola, casi hermética
todavía debo creer en los brazos que se encuentran
en la dialéctica de bolsillo que sale a luz de vez en cuando
en los gestos que no son ética sino dulzura
en las caricias que uno guarda en una cajita
dispuesta a abrirse
para vos
para él
para nosotros

Entonces qué importa si una vieja
nos mira con cara de mal clima,
porque por fin sabremos
que nuestros tiempos no están partidos
que nuestras pasiones son como las migas del pan
esas que les tiramos a las palomas en la placita de la vuelta
y que nos queremos
y nos rozamos
para siempre acá,
en el colectivo

o en cualquier parte.

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